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Artículo: Ojos secos con lentillas: cómo recuperar confort

Ojos secos con lentillas: cómo recuperar confort

Ojos secos con lentillas: cómo recuperar confort

Las lentillas no deberían hacerte pensar en tus ojos cada pocas horas. Si acabas el día parpadeando más, con sensación de arenilla o con la vista variable frente a una pantalla, es normal buscar soluciones para los ojos secos lentillas. La buena noticia es que, en muchos casos, el confort mejora al revisar el tipo de lente, los hábitos de uso y la rutina de cuidado.

La sequedad ocular no siempre significa que debas renunciar a las lentillas. Pero tampoco conviene normalizar la incomodidad. Una lente adecuada debe corregir tu graduación y permitirte llevarla con una sensación cómoda durante el tiempo recomendado por tu profesional de la visión.

¿Por qué las lentillas pueden resecar los ojos?

La superficie del ojo está protegida por la película lagrimal, una capa muy fina que lo mantiene lubricado y ayuda a que la visión sea nítida. Al usar lentillas, esa película debe repartirse correctamente sobre la lente. Cuando hay poca lágrima, la lágrima se evapora rápido o la lente no se adapta bien a tus necesidades, aparece la sensación de sequedad.

Las causas suelen acumularse. El aire acondicionado, la calefacción, el viento y el humo pueden acelerar la evaporación de la lágrima. Las jornadas largas con ordenador también influyen: cuando nos concentramos en una pantalla, parpadeamos menos y de forma menos completa. Al final de la tarde, el ojo lo nota.

También cuenta el tipo de lentilla. Una lente mensual requiere limpieza y conservación impecables, mientras que una diaria se estrena cada mañana. Los depósitos acumulados, usar una lente más tiempo del indicado o dormir con ella cuando no está diseñada para ello pueden empeorar el confort. Algunos medicamentos, cambios hormonales, alergias o una sequedad ocular previa también pueden estar detrás del problema.

Señales de ojos secos con lentillas que no conviene ignorar

La sequedad no se limita a sentir el ojo “cansado”. Puede manifestarse como escozor, picor, enrojecimiento, lagrimeo inesperado, sensibilidad a la luz o visión que se aclara al parpadear y vuelve a empañarse al poco tiempo. Sí, un ojo seco puede lagrimear: es una respuesta del organismo a la irritación, pero esa lágrima refleja no siempre lubrica bien.

Si necesitas quitarte las lentillas antes de terminar el día de forma habitual, es una señal útil. No significa automáticamente que la graduación sea incorrecta, pero sí que merece revisar el material, la frecuencia de reemplazo y la salud de la superficie ocular.

El dolor intenso, una molestia que no mejora al retirar la lente, secreción, inflamación marcada, visión borrosa persistente o mucha sensibilidad a la luz requieren actuar con más prudencia. Retira las lentillas y consulta con un óptico-optometrista u oftalmólogo. No intentes compensar esas señales usando más líquido de lentillas o aguantando unas horas más.

Qué hacer cuando notas sequedad durante el día

Lo primero es no forzar el uso. Quitar la lentilla a tiempo es preferible a mantener un ojo irritado. Después, puedes aplicar medidas sencillas que suelen marcar una diferencia real:

  • Parpadea de forma consciente durante unos segundos, especialmente al trabajar con pantallas. Cierra el ojo por completo, no solo a medias.
  • Haz pausas visuales regulares. Aparta la vista de cerca y mira a distancia para relajar el enfoque y recuperar el parpadeo natural.
  • Usa lágrimas artificiales compatibles con lentillas si te las ha recomendado un profesional. No todas las gotas sirven para aplicarse con la lente puesta.
  • Evita que el chorro del aire acondicionado, calefacción o ventilador dé directamente a los ojos.
  • Lleva gafas de repuesto. Alternar lentillas y gafas algunos días puede dar a la superficie ocular el descanso que necesita.
Beber agua de forma suficiente ayuda a tu bienestar general, aunque no sustituye una evaluación cuando existe sequedad ocular persistente. Tampoco hay un truco universal: para algunas personas el cambio más efectivo es reducir horas de pantalla; para otras, pasar de lentes mensuales a diarias o ajustar el producto de mantenimiento.

Diarias o mensuales: cuál suele ir mejor si tienes sequedad

La elección depende de tu graduación, tus hábitos, el presupuesto y la recomendación profesional. No hay una opción mejor para todo el mundo, pero sí diferencias prácticas que conviene tener claras.

Lentillas diarias: una lente nueva cada mañana

Las diarias pueden ser una opción muy cómoda para quienes notan depósitos, tienen alergia estacional o usan lentillas algunos días por semana. Al desecharlas tras cada uso, no necesitan estuche ni solución de limpieza, y cada mañana empiezas con una lente limpia.

Su principal ventaja para los ojos sensibles es la simplicidad. Menos pasos de mantenimiento reducen el riesgo de limpieza insuficiente o de reutilizar una lente más allá de lo previsto. A cambio, el coste por día puede ser mayor si las llevas todos los días.

Lentillas mensuales: ahorro con una rutina estricta

Las mensuales son una alternativa práctica para un uso frecuente, siempre que se cuiden bien. Deben frotarse, aclararse y guardarse con líquido nuevo siguiendo las indicaciones del fabricante y de tu especialista. El estuche también necesita higiene y sustitución periódica.

Si al final del mes notas más sequedad que al principio, no prolongues el reemplazo. Una lente mensual no debe usarse “unos días más” porque parezca estar bien. Respetar su calendario es parte del cuidado ocular y, muchas veces, del confort.

En ambos casos, busca lentes diseñadas para favorecer la hidratación y la transmisión de oxígeno. Para usuarios con tendencia a la sequedad, gamas específicas como HydroPlus de OpticVue pueden ser una opción a valorar junto con la graduación y el uso que haces de tus lentillas.

La rutina que protege tus ojos y tus lentillas

Lavarse y secarse muy bien las manos antes de tocar las lentes parece un consejo básico, pero es decisivo. El agua del grifo, la saliva y las soluciones caseras no sirven para limpiar ni conservar lentillas. Tampoco debes enjuagarlas con agua, nadar o ducharte con ellas salvo que tu profesional te haya dado indicaciones concretas y tomes las precauciones necesarias.

Con lentes mensuales, utiliza siempre líquido específico para lentillas y renueva la solución del estuche cada vez. Rellenar el líquido antiguo reduce su capacidad de limpieza. Si el producto está caducado, el envase lleva demasiado tiempo abierto o el estuche está deteriorado, toca sustituirlo.

Revisa también tus tiempos. Aunque una lente tenga buena oxigenación, no significa que puedas llevarla sin límite. El uso prolongado depende del modelo y de la indicación profesional. Si estás retomando las lentillas tras una temporada con gafas, aumenta las horas gradualmente en lugar de pasar de cero a una jornada completa.

Cuándo pedir una revisión visual

Pide cita si la sequedad se repite varias veces por semana, necesitas gotas de forma continua, la lente se mueve demasiado o se pega al ojo, o tu visión fluctúa. Una revisión permite comprobar que la graduación, el radio, el diámetro y el material son adecuados para ti. Elegir lentillas solo por la graduación puede dejar fuera factores que influyen directamente en la comodidad.

También conviene consultar antes de cambiar de tipo de lente si has tenido queratitis, infecciones oculares, cirugía ocular reciente o enfermedades que afecten a la lágrima. En esos casos, la personalización y el seguimiento son especialmente importantes.

¿Puedo usar gotas para ojos secos con las lentillas puestas?

Solo las gotas que indiquen expresamente que son compatibles con lentes de contacto o las que recomiende tu profesional. Algunas fórmulas pueden alterar la lente o no ser adecuadas para aplicarse directamente sobre ella.

¿Dormir con lentillas causa sequedad?

Puede contribuir, porque durante el sueño el ojo recibe menos oxígeno. No duermas con lentillas salvo que sean aptas para ese uso y te lo haya indicado un especialista. Incluso entonces, conviene respetar el calendario y las revisiones recomendadas.

¿La sequedad puede aparecer aunque antes tolerara bien mis lentillas?

Sí. Los cambios en el entorno, las pantallas, las alergias, la edad, los tratamientos médicos o la propia salud ocular pueden modificar la tolerancia. No asumas que debes aguantarlo por haber usado lentillas sin problemas anteriormente.

Escuchar a tus ojos es la forma más práctica de seguir disfrutando de las lentillas con comodidad. Si la sensación de sequedad aparece, ajusta la rutina, no alargues el uso y busca asesoramiento profesional para encontrar una alternativa que te permita ver bien sin sacrificar confort.

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